dilluns, 12 desembre de 2011

TÉCNICAS DE PODA

APROXIMACIÓN AL CORTE DE RAMAS
Presentamos un ejercicio fácil y sencillo, a modo orientativo, de cómo realizar una poda de ramas por primera vez. No tiene grandes pretensiones, sino simplemente dar soluciones prácticas a los que se inician en esta técnica.
No existe un único método de corte y poda en el arte del ikebana puesto que depende de varios factores, como el tipo de material empleado, la propia elección, la sensibilidad de cada persona, etc. Así que las posibilidades de afrontar una poda son múltiples, sólo con la práctica y el perfeccionamiento de las técnicas se obtiene la destreza suficiente para llegar a soluciones mucho más atrevidas y armoniosas.
En primer lugar, cuando se trabaja con materiales muy ramificados, lo primero que debemos contemplar es la posibilidad de obtener los tres elementos principales -SHIN (cielo), HIKAE (pequeño cielo) y GYO (la humanidad)- de la misma rama. No siempre será posible, pero al menos SHIN y HIKAE puede ser fácil de conseguir.
Empezamos con un examen del material. Podría ser, por ejemplo, un eucaliptus: 

Elección de líneas principales.
Toda la rama se caracteriza por estar muy ramificada, con ramas simétricas en forma de cruz. De ella obtendremos el SHIN y el HIKAE.  El SHIN siempre será el punto más elevado, que identificaremos con el punto más alto de la rama, mientras que el HIKAE debe ser un punto inferior y hacia atrás (víendolo frontalmente) para que dé profundidad al conjunto. En este caso, escogeremos la rama inferior derecha para el HIKAE por tener toda la rama inclinación natural hacia la derecha. Para el GYO añadiremos una rama posteriormente:


Un trabajo de mano izquierda.
Cuando vemos que la rama tienen una inclinación natural hacia la derecha, y escogemos también el HIKAE a la derecha del SHIN, significa que vamos a realizar un ikebana de mano izquierda, es decir, va a ser un trabajo que se proyecta de izquierda hacia la derecha (dicho de otra manera: parte de la izquiera y se desarrolla hacia la derecha, por lo tanto un trabajo de izquierda, que es de donde parte).


Elección de elementos a cortar.
Una vez elegidos los dos puntos (SHIN y HIKAE) hay que podar la rama para dejarla limpia. Si la rama ya tiene el alto que necesitamos, todo lo que se encuentra desde la base hacia arriba debe quedar limpio de ramas y hojas e iremos subiendo con el corte hacia las ramas superiores, hasta dejarla despejada. Se puede dejar alguna rama a lo largo del tallo para equilibrar el conjunto, pero dependerá del resto de elementos que se incorporen. 
Sí que hay que tener presente que las ramas simétricas o en cruz no son demasiado estéticas en ikebana (un principio básico de ikebana es la asimetría).


De todos los elementos cortados se ha obtenido una rama limpia:


Si hubiéramos dejado algunas ramas simétricas, éste hubiera sido el efecto:


A partir de aquí, ya podemos situar la rama principal en un recipiente adecuado de moribana. Puede ser redondo, cuadrado, ovalado, etc. pero siempre de una altura que no supere los 10 cm.


Elección del GYO (la humanidad).
Para el GYO escogeremos una rama más pequeña que la principal y siempre del mismo material que las ramas anteriores. Se situará justo enfrente del SHIN y del HIKAE, formando una estructura triangular.
 

Es importante destacar que estos elementos (SHIN, HIKAE y GYO) son puntos en el espacio y las ramas que vamos incorporando pueden marcar estos puntos de cualquier forma, según las características de las ramas o la propia elección de cada uno, pero siempre buscando la mejor estética posible:


Estructura triangular.
A partir de esta estructura triangular formada por SHIN, HIKAE y GYO, en su base se va a situar el núcleo o corazón del ikebana con la incorporación del resto de elementos:



Incorporar el TOME (la tierra).
Está formado por un material distinto del anterior y se sitúa en la base del SHIN con dirección hacia delante de la composición (viéndola frontalmente).
El DO (la persona que realiza ikebana).
Está compuesto, generalmente, por la flor (1, 2 o 3) y se sitúa aproximadamente en el centro de la composición.


Presencia del KU (el vacío).
El KU es un elemento importantísimo que se debe respetar en todo trabajo de ikebana porque tiene como característica el hecho de dar transparencia y ligereza al conjunto. Es un componente que, aún siendo un vacío, conforma un espacio muy necesario para el equilibrio y armonía de la composición.




El resultado final:




Partes del ikebana.
Si observamos detalladamente el esquema, el ikebana está compuesto por:
- dos elementos en la zona del cielo: SHIN y HIKAE
- dos elementos en la zona de los sentidos: GYO y DO
- un elemento en la zona de la tierra: TOME
Todo ello sin contar con los complementos (SOE) que se pueden incorporar i que dependerán del material que se emplee.


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